La Organización de Consumidores y Usuarios de Chile (ODECU) volvió a encender las alertas sobre los riesgos que implican las bebidas sin alcohol dirigidas a niños y niñas, advirtiendo que su comercialización y presentación pueden generar confusión con los espumantes tradicionales. Según la entidad, la combinación de envases que imitan a las bebidas alcohólicas y personajes infantiles no solo resulta engañosa, sino que también contribuye a “normalizar símbolos asociados al alcohol desde edades tempranas”, exponiendo a los menores a prácticas que deberían reservarse exclusivamente para adultos.
Stefan Larenas Riobó, presidente de ODECU, explicó que la problemática va más allá de la apariencia de los producto: “Cuando en una misma celebración coexisten bebidas alcohólicas para adultos y versiones infantiles con envases prácticamente idénticos, el riesgo de confusión es real y totalmente evitable. Esto no son casos hipotéticos: ocurre diariamente en reuniones familiares y festividades, donde un descuido puede derivar en un error grave, incluso en menores que podrían ingerir accidentalmente productos para adultos o asociar erróneamente ciertos símbolos con el consumo seguro de alcohol”.
Bebidas como Champín, Burbujín y Spunch se encuentran entre las más cuestionadas, debido a que sus envases reproducen la apariencia de botellas de espumante y combinan colores, formas y burbujas que remiten directamente a productos alcohólicos. Por ello, ODECU solicitó su retiro preventivo del mercado y exigió que, si se mantienen a la venta, sus envases sean rediseñados, eliminando elementos que puedan vincularlos visualmente con el alcohol y reubicándolos en categorías claramente separadas de estas bebidas.
Con estos antecedentes, la organización presentará una denuncia y solicitud de fiscalización ante el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), para que evalúe la comercialización, categorización y publicidad de estos productos, con especial foco en la protección reforzada de niños y niñas, la seguridad en el consumo y la información entregada a las personas consumidoras. Además, ODECU señaló que también elevará gestiones ante la Defensoría de la Niñez, argumentando que estas bebidas ponen en riesgo la seguridad de los menores y vulneran su derecho a recibir información clara y oportuna, según lo establece la Ley del Consumidor y la Ley 21.430, que refuerza la protección de la infancia.
La organización hizo un llamado a fabricantes y comercios a asumir mayor responsabilidad en la prevención de riesgos asociados al consumo infantil. “Desde una mirada preventiva, trasladar al ámbito infantil rituales y símbolos históricamente ligados al alcohol constituye un factor de riesgo que debe ser abordado con seriedad. No se trata solo de marketing o diseño, sino de proteger a nuestros niños y niñas de normalizar conductas que podrían influir en sus hábitos futuros”, concluyó Larenas Riobó.
El debate no es nuevo: en años recientes, diversas organizaciones internacionales han alertado sobre la “miniaturización” de bebidas alcohólicas y sus versiones infantiles, señalando que la presentación visual de los productos puede influir en la percepción y comportamiento de los menores.
En este contexto, ODECU sostiene que las medidas propuestas buscan no solo proteger la seguridad física de los niños, sino también garantizar que crezcan en un entorno donde el consumo de alcohol se entienda como un acto exclusivo de adultos, evitando que símbolos, rituales o celebraciones sean prematuramente asociados a su consumo.
Editado por: Linney Salinas, editora de Progreso FM
