Irán vive uno de los momentos más críticos de los últimos años. Las protestas antigubernamentales, que ya entran en su tercera semana, han sido reprimidas con extrema violencia, dejando más de 500 manifestantes muertos, según organizaciones de derechos humanos con sede en Estados Unidos.
A esto se suma un bloqueo de las comunicaciones que se extiende por más de tres días, profundizando el aislamiento informativo del país. Las movilizaciones, impulsadas principalmente por mujeres, exigen libertad y el fin de la violencia estructural y la discriminación. Desde Chile, el Presidente Gabriel Boric condenó la respuesta del régimen iraní, calificándola como una “represión brutal”. Desde Teherán, la respuesta ha sido de confrontación. El líder supremo, Alí Jamenei, advirtió a los políticos estadounidenses que “detengan sus engaños” y acusó la existencia de complots externos, agradeciendo además las marchas progubernamentales que, según él, lograron frustrar intentos de desestabilización.
En la misma línea, el presidente iraní Masoud Pezeshkian responsabilizó de los disturbios a “terroristas vinculados al extranjero”, acusándolos de atacar bazares, mezquitas y sitios culturales. La crisis interna ha escalado rápidamente al plano internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán “está llamado a negociar”, mientras su administración analiza posibles opciones militares.
La respuesta iraní fue tajante: el gobierno afirmó estar “totalmente preparado para una guerra”, aunque dejó abierta la posibilidad de diálogo solo bajo condiciones de respeto mutuo y defensa de sus intereses. En un nuevo gesto de tensión diplomática, Irán convocó a los embajadores de Reino Unido, Alemania, Francia e Italia, luego de que esos países manifestaran su apoyo a las protestas.
Durante la reunión, las autoridades iraníes mostraron imágenes de hechos violentos y exigieron la retractación inmediata de las declaraciones oficiales, calificando las movilizaciones como un “sabotaje organizado”. Con cientos de muertos, denuncias graves de violaciones a los derechos humanos, mujeres encabezando una revuelta histórica y un escenario internacional cada vez más hostil, Irán se encuentra al límite, en una crisis que ya no es solo interna y que amenaza con tener consecuencias globales.
Editado por: Linney Salinas, editora de Progreso FM
