Mañana es Año Nuevo. Hay ambiente de celebración, mesa preparada y ganas de despedir el año como corresponde. Sin embargo, en muchas casas se repite la misma pregunta: «¿qué cocinar para la cena?». La respuesta no está en complicarse, sino en elegir bien y adaptar el menú al tiempo, al presupuesto y al tipo de celebración.
Para quienes buscan lucirse, las opciones elegantes siempre marcan la diferencia: Un rico lomo vetado o filete con salsa de vino tinto y papas rústicas es un clásico que no falla. El salmón al horno, preparado con mantequilla, limón y hierbas, acompañado de arroz, es una alternativa más liviana pero igual de sofisticada.
Y si se quiere un plato más potente, el cordero al horno con romero y ajo, servido con puré, asegura una mesa contundente y sabrosa. Si la idea es ir a la segura, las preparaciones clásicas siguen siendo las favoritas. La lasaña, ya sea de carne o pollo, rinde bien y gusta a todos. El fetuccini con camarones y crema es otra opción que nunca decepciona, al igual que una pasta al pesto con tomates cherry y pollo grillado, simple y efectiva. Para quienes prefieren algo más liviano, hay alternativas que permiten disfrutar sin excesos: una ensalada César con pollo o camarón, un budín de acelga o un zapallo relleno, o wraps de pollo o carne son opciones prácticas, rápidas y frescas, ideales para llegar bien a la medianoche. Las opciones veganas también tienen espacio en la mesa de Año Nuevo y no por eso son menos sabrosas: un salteado de champiñones , una lasaña de verduras, berenjenas rellenas, arroz con vegetales y frutos secos, hummus con pan pita o ensaladas tibias de legumbres se integran sin problema al menú y suman variedad. La tradición chilena mantiene su lugar: Un buen asado al horno o a la parrilla, acompañado de pebre y ensaladas, sigue siendo protagonista.
El pavo al jugo con papas duquesa es otro clásico, mientras que el arrollado con papas mayo aparece en mesas más familiares. También están quienes prefieren romper con lo tradicional y optar por opciones más informales o inusuales para esta fecha: Pizzas, hamburguesas, completos o comida rápida preparada en casa se han vuelto cada vez más comunes, sobre todo en celebraciones entre amigos, donde lo importante es compartir sin formalidades.
En encuentros más relajados, el picoteo se convierte en el centro de la noche: tablas de quesos, jamón, frutos secos, empanaditas, brochetas de pollo o camarón y pan de ajo con salsas funcionan perfecto. Para no fallar, una buena pichanga o pickle o galletitas saladas con queso crema y salsa de soya resuelven rápido y sin complicaciones. También se pueden sumar alternativas marinas como pescados y mariscos.
Para el cierre, no es necesario exagerar: Un postre simple como cheesecake, tiramisú o helado basta para terminar la cena de buena manera, junto a opciones frutales para quienes prefieren algo más liviano. La clave está en no mezclar demasiadas preparaciones. Un buen plato principal, algo para compartir y un postre son más que suficientes. Año Nuevo no es para pasar la noche en la cocina, sino para comer rico, brindar tranquilo y comenzar el 2026 con buena energía.
Editado por: Linney Salinas, editora de Progreso FM
