En el noroeste de China, una ambiciosa obra de infraestructura marcó un antes y un después en la conectividad regional. La apertura al tránsito del túnel Tianshan Shengli, con 22,13 kilómetros de extensión, lo convirtió en el túnel de autopista más largo del mundo.
La megaestructura atraviesa las montañas centrales de Tianshan, en la región autónoma uigur de Xinjiang, y reduce a solo 20 minutos un trayecto que antes demandaba varias horas por complejos caminos de montaña. En su interior, incorpora imágenes que recrean el paisaje exterior, un diseño pensado para disminuir la monotonía visual y mejorar la experiencia de conducción. La construcción del túnel comenzó en abril de 2020 y se prolongó durante cinco años, enfrentando condiciones extremas, con temperaturas que llegaron hasta los −42 °C y una geología especialmente compleja.
Para acelerar los trabajos y reforzar la seguridad, los ingenieros aplicaron una estrategia innovadora que combinó túneles paralelos y pozos verticales, lo que permitió operar en varios frentes de manera simultánea. Además de su longitud récord, el proyecto estableció otra marca mundial al incorporar el pozo vertical más profundo jamás construido para un túnel vial.
Más allá de las cifras, el Tianshan Shengli se erige como un símbolo de cómo la ingeniería moderna puede vencer barreras naturales y transformar de manera profunda la conectividad de regiones completas. La obra forma parte de la autopista G0711 Urumqi–Yuli, considerada una arteria estratégica que conecta centros urbanos del norte y sur de Xinjiang, la cual entró en funcionamiento el mismo día de la apertura del túnel.
Editado por: Linney Salinas, editora de Progreso FM
