El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, declaró que su país está dispuesto a acoger a Nicolás Maduro si decide abandonar Venezuela, afirmación que surge en medio de un escenario de creciente aislamiento internacional del régimen venezolano y de nuevos cuestionamientos a la legitimidad democrática del gobierno chavista.
Las palabras del mandatario bielorruso se dan en un contexto marcado por acusaciones de autoritarismo, violaciones a los derechos humanos y persecución política en Venezuela, donde amplios sectores de la comunidad internacional califican al gobierno de Maduro como una dictadura consolidada, sostenida por el control de las instituciones, la represión de la oposición y la falta de garantías electorales plenas.
El eventual ofrecimiento de Bielorrusia no resulta casual. Lukashenko, considerado el líder de una de las últimas dictaduras de Europa, mantiene una estrecha relación política e ideológica con Maduro, basada en el rechazo a Occidente y en una visión común frente a las sanciones internacionales. Ambos gobiernos han sido duramente criticados por organismos internacionales y países democráticos.
En los últimos meses, los rumores sobre un posible retiro o salida de Maduro del poder han vuelto a circular, especialmente ante el desgaste interno, la crisis económica persistente y la presión externa.
En ese escenario, la opción del exilio aparece como una salida que ya han seguido otros líderes autoritarios en la historia reciente. La declaración de Lukashenko reaviva el debate sobre el futuro político de Venezuela y refuerza la percepción de que el régimen de Maduro enfrenta un escenario cada vez más complejo, donde incluso sus aliados contemplan la posibilidad de un eventual fin de su permanencia en el poder.
Editado por: Linney Salinas, editora de Progreso FM
